Abrimos un espacio físico, emocional y sin juicio para darle lugar a lo que honestamente somos.
Para reconocernos y habitarnos. Para que lo que tenga que salir salga, lo que se tenga que acomodar, se asiente, y para ser. Simplemente ser.
¿Cuántas veces al día te detienes a sentirte? ¿Qué lugar le das a tus heridas? ¿A tus personajes?
¿Prestas atención al lugar que ocupas? ¿Y de qué forma lo haces?
Nos acompañaremos en la búsqueda de una mirada amable y respetuosa hacia nosotres mismes. Crearemos un espacio -interno/externo- para dar lugar a lo que nos incomoda. Esa oscuridad, tiene una fuerza brutal y vital que pondremos al servicio de nuestro ser para estar en paz con nuestra verdad.
Lo haremos a través de la respiración, meditación, el movimiento, voz, y por supuesto, el juego. Utilizaremos dinámicas que nos lleven , sin prisa y sin remedio, a habitar el cuerpo. Solo desde allí, seremos capaces de habitar nuestro lugar en relación a la otra persona. Nos convertiremos en testigos, aliados/as/es, sostén. El camino en compañía, es más amortiguado y amable.
- ¿A quién va dirigido este “encuentro honesto”?
A todos los seres que anhelen encontrarse/amigarse con el misterio.