Cada vez que tomo la cámara o me miro a un espejo me pregunto: ¿quién soy?
Soy una silla vacía de color rosa flamingo en medio del monte.
Soy la que agradece no saber responder a la pregunta. (Pensar que antes encontraba siempre una respuesta, ¡qué ignorante!)
Soy la que vuelve del río después de soltar el miedo a ser amada entre lágrimas.
La que ríe mientras las zarzas dejan marcas en las piernas porque decide adentrarse en el monte con un short.
La que comparte con su hermana-vecina la maravilla de estar adentrándose al misterio.
La que se se pone Lunarias en la cabeza, se maquilla y con 36 grados sale a hacer fotos mientras los mosquitos se dan un festín con ella.
Soy esa niña que ya no se abruma por no saber.
Y también la Mujer Sabia que mira de frente y a través. Porque no saber quién soy, es comprender mucho ya.